FAMOSASENPELOTAS | el blog de josué m. ramos rubalcava / geffus


3.14.2011

No se puede perder lo que no se tiene

|||||||||||||||||||| 
-Dime una cosa que te guste -pregunta ella.
-La nieve -digo sin tardanza, y la miro de reojo, luego vuelvo la vista a los coches que pasan. Estamos sentados en una banca, en el parque donde siempre nos vemos antes de irnos ya sea a mi casa o a la suya. Nos gusta ver pasar los coches. Bueno, a mí me gusta. A decir verdad, no le he preguntado a ella si también le gusta.
-¿De qué sabor? -pregunta-. A mí me gusta la de nuez y la de mango.
-No, no. El fenómeno meteorológico -aclaro. Ella hace una cara de terror y se pone las manos sobre la boca-. ¿Qué te pasa? -pregunto riendo.
-¡No te gusta la nieve de sabor! -exclama-. ¿Qué clase de persona eres?, ¿cómo es que te hablo, siquiera?
-¡También me gusta esa nieve! -digo-. La de beso de ángel y sí, la de nuez. Pero ahora me refería al fenómeno meteorológico-. Ella alza una ceja y me mira con intriga-. ¿Qué pasa? ¡Me gusta la nieve!, ¿tan grave es?
-Oye, ¿no vives aquí a unas pocas calles? -pregunta ella y señala con el dedo hacia donde está mi casa.
-¿Mmh?
-Es que me da que he ido a tu casa y... -dice, con sarcasmo-, corrígeme si me equivoco, pero, ¿sigue siendo México, no?, el DF. Con su contaminación, su sol nefasto, su cielo despejado, y esas cosas. Quizá he visto mal y vives en los alpes o en la cima de un gran monte. Quizá no he visto bien a tu mascota, y no es un gato, sino un oso polar y...
-Ya, ya -interrumpo riendo.
-Es que, ¿cómo te gusta la nieve?, ¿cuántas veces has visto nieve?
-Dos, creo.
-¿Y cómo puede gustarte tanto?
-No sé -digo-. Sólo me gusta. No tiene mucho sentido, que me guste algo que quizá no he experimentado demasiado, o que no conozco. Pero, no sé... ¿qué no es así? Estamos condenados a buscar la felicidad. Y la verdad es que nos tenemos que conformar con destellos de ésta. Nunca lo que queremos. Los que quieren ser pilotos nunca han manejado un avión, tampoco. Les queda el Flight Simulator. Ni tú has expuesto nunca, y sigues pintando. Y es que simplemente te llama, te tiene sujeto de los huevos, eso que te gusta. No te da ninguna garantía de poder obtenerlo, o de existir, sólo te hace zombi. Un zombi encerrado en una jaula seguirá diciendo "cerebrooos" eternamente hasta que muera, pero lo mismo nunca se come uno. Creo que la mayoría nunca obtiene lo que quiere. Y se conforma con cualquier cosa que se le parezca. Como yo, que cuando salgo y en el parque veo aguanieve tierrosa y sucia, las noches más frías de enero, me entusiasmo. O cuando graniza y se blanquea la ciudad. No es nieve, pero es lo que está a mi alcance.
-Qué horrible -dice ella.
-Y eso por hablar de cosas tangibles -añado-. Luego podríamos ponernos a hablar de cosas como el futuro o el amor...
-Ya me has deprimido -dice y cruza su brazo con el mío.
-Te pasa por preguntona.
-Supongo.
-Por cierto, no hay osos polares ni en los alpes ni en las cimas de las montañas.
-Y los zombies no mueren, ya están muertos. Ja.

2 comentarios:

Golfo dijo...

Amargo...
menos mal que es en el parque donde siempre nos vemos antes de irnos ya sea a mi casa o a la suya...

...y ahí queda una suave y dulce patina... por encima del relato, como un velo, ligero, que lo protege a uno de las miserias que sugiere.

umanoidemanme dijo...

Me encanta la foto que encabeza tu blog, me encantan las fotos de grúas.