12.21.2010
Liriodendron
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No vamos a ir a ninguna parte, me da. Al menos, no en ésta balsa que construí. No obstante, aquí te encuentras. Déjame, ya que no puedo llevarte a ninguna cima, intentar pintar en las paredes de ésta choza algunos motivos que adornen la que has decidido hacer tu casa. Pasta verde del musgo, el marrón del barro, fuliginosos carbones, trozos de cal alba y la cetrina mancha de la corteza al tallarla. Rayas, espirales, círculos. Formas básicas, que no doy para más. Te tejeré blusas con los hilos de las telarañas y un suéter con el ropón de los astros. Utilizaré pedruscos como cuentas para inventarte unos pendientes. Impregnaré todo con el olor de las yerbas. Cazaré luciérnagas para aluzar el tiempo que gustes estar aquí. Te leeré malas historias escritas con mis limitados lápices. Buscaré frutas y hojas, para ti. Educaré a quienes ululen ahí fuera para no molestarte, cuando duermas. Inventaré el fuego y haré una fogata donde incendiaremos esa balsa. Construiremos luego otra. Y si no sirve, otra más. Y si ninguna sirve, no te preocupes, aún entonces estaremos bien.
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1 comentarios:
¿cuantas náufragas te ha valido este post?
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